Lo que los comités españoles no tienen agallas de hacer.
La Uefa le ha metido un puro de padre y muy señor mío al Atlético de Madrid por los lamentables incidentes (tapados en gran manera por esa repugnante división mediático-madrileñista para los que todos aquellos que no sean de la capital del reino son “malos malísimos” mientras que las aficiones de los dos clubes más importantes de la meseta son angelitos bajados del cielo) que tuvieron lugar en el último partido de Champions que enfrentó a los colchoneros con el Olimpique de Marsella.
Tres partidos de cierre del Calderón: dos del tirón y uno condicionado a que en los próximos cinco años se porten bien los aficionados atléticos. Si en esos cinco años ocurre cualquier cosa desagradable (que ocurrirá), otro partido de cierre al canto.
También la sanción comprende una multa de 150.000 euros.
No hace falta recordar que en España, los tristísimos comités que dicen se dedican a impartir justicia (por los cojones, ahora ya si pongo cojones) después de la salvajada que tuvimos la ocasión de sufrir en este mismo estadio ahora cerrado hace un par de años, sancionaron al Atleti con 3.000 euritos.
Y, por supuesto, todos los medios afines a la dictadura madrileñista que impera en nuestro país culparon de las atrocidades, de la barbarie protagonizada por los hinchas atléticos, a Palop, al Sevilla FC, a quien fuera.
Bueno, los medios y el propio Fernando Torres, que esto a mí no se me ha olvidado.
Ahora, los lacayos de los Marcas, de los diarios as, de las cadenas ser, de las antenas 3, de las cadenas cuatro, de las radios Marca, de las copes de turno correrán a tratar de echar un estúpido velo sobre el asunto, taparlo cuanto antes, que no apeste demasiado.
Hagamos de esto una cruzada nacional, nosotros somos los chivos expiatorios, nuestra afición es ejemplar, los malos vienen del sur, o del este, del norte o del oeste, pero los nuestros, los del Bernabéu, los del Calderón, esos son una afición ejemplar.
A otros perros con ese hueso, criaturas. Ya lo han intentado debido a la negativa (justificadísima) de la federación inglesa de volver a pisar el Bernabéu, tras el lamentable comportamiento de la grada con cantidad de gritos racistas para con los futbolistas ingleses.
Ahora la artimaña es hacerle ver a sus miles de manipulados que esto es poco menos que una afrenta nacional.
Unas sencillas preguntitas: ¿qué hubiese sucedido si los deplorables acontecimientos acaecidos en el Calderón hubiesen sucedido en el Sánchez Pizjuán?
¿Cómo habrían tratado el asunto estos tipos de la dictadura nacionalmadrileñista?
¿No tenéis la desagradable sensación de que no sólo no habrían defendido los intereses del Sevilla FC y de su afición sino de que incluso habrían hecho mucha más sangre?
Yo la tengo. Y la tengo porque son muchos los precedentes vividos, soportados y tragados.
Un bosque, tios, os compráis un bosque y os perdéis.
Hubo también gritos racistas y por eso también se sanciona al Atlético. En todos los partidos jugados en el Calderón y en el Bernabéu hay gritos racistas. Pero en España la dictadura madrileñista es muy fuerte y aquí nunca pasa nada.
Las cadenas nacionales de televisión, de radio, los panfletos en papel o en internet no se hacen eco de esto. Luego nada de esto existe.
Cualquier sevillista que haya ido al Bernabéu o al Calderón sabe que esto que digo es absolutamente cierto. ¿O qué es eso de “sevillanos, yonkis y gitanos”?.
No voy a insistir más en esto. Reitero: cualquier sevillista que en los últimos años haya ido al Bernabéu o al Calderón a ver (intentar ver) tranquilamente a su equipo sabe que allí se pasa miedo. Sabe lo que hay.
Lo sabemos.
Pero, claro, tiene que venir la UEFA a decir hasta aquí hemos llegado.
Nosotros ya sabemos lo que estos tipos de la división nacionalmadrileñista pueden manipular. Nosotros, nuestra afición, lo hemos sufrido en nuestras carnes hace muy poco tiempo.
Salvajes hay en todas partes, incluso, por supuesto, incrustados en la afición sevillista.
Pero lo que no es de recibo es ensañarse con los cafres de un lado y ocultar hasta la repugnancia a los cafres del otro lado.
Es esa repugnante y apestosa doble vara de medir que llevo tantos años denunciando.
Ahora dan ganas de vomitar escuchando, por ejemplo, al tal García- Caridad diciendo, lo acaba de decir, que de gritos racistas nada, que lo que la grada del Calderón gritaba era “Kun, Kun, Kun” en apoyo a Agüero, en lugar del grito, tan habitual en ciertos campos españoles, y no hay que irse demasiado lejos, del “Uh, uh,uh” imitando el grito de los monos para insultar a los futbolistas negros del equipo rival.
Por Dios, que Luis Fabiano, Romaric, Kanouté hace muy poquitas semanas que han jugado en ese campo y se llevaron su ración.
Seguramente lo que la grada atlética hacía en nuestra última victoria en el Manzanares era animar al Kun.
Por los cojones.
Hay más.
Al mexicano Aguirre le han metido dos partidos por insultar a un jugador del equipo rival.
¿Aguirre insultando a un jugador del equipo rival?
Eso es imposible…
Este señor es otro que también tiene carta blanca para los patéticos comités españoles, para los árbitros de turno. Este señor puede insultar cuanto quiera y a quien quiera, sean jugadores, entrenadores, preparadores físicos, médicos e incluso aficionados del equipo rival.
Y nunca pasa nada.
Pero la UEFA es la UEFA y los comités europeos no están hasta las trancas de lodo y de fango como pasa en España.
Seréis muchos los sevillistas que habréis padecido a este señor Aguirre desde vuestras localidades cercanas al banquillo ocupado por el mexicano.
Javier Aguirre empurado por la UEFA.
Porque es bueno que cada cual quede retratado como lo que es y no como los medios manipuladores, asquerosamente manipuladores de este país, pretendan hacernos ver.